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miércoles, 7 de agosto de 2019

Las palabras bonitas

Hola gente!

Hoy os enseño un recurso educativo que tengo en la pared de la ludoteca. Lo hice como taller que me mandaron hacer en mayo y a partir de entonces los niños han participado en su diseño y decoración.

Se trata de un "mural de las palabras bonitas". Este es. Es bastante sencillo, pero no es la primera vez que me dicen que es muy bonito y muy buena idea:





¿Os gusta?

Os cuento como llevé a cabo el trabajo y diseño de este mural:

Lo primero, fue coger el papel continuo, tomar la medida del ancho de pared y hacerle los bordes con forma de onda. Después escribí a lápiz (una y otra vez, porque me torcía xD) las letras y luego lo pinté todo.

Una vez listo todo esto, comencé la tarea con los niños. A cada niño que entraba le preguntaba si conocía alguna palabra bonita, qué significaba y las iba apuntando todas en un papel. A los niños que venían nuevos, les decía las palabras que ya había apuntado, su definición, y si sabían alguna más.

El siguiente día que me tocó este taller (se trabaja según el día que tenga establecido), cogí folios de colores y, con una compañera de prácticas, comenzamos a diseñar las tarjetas de palabras bonitas para luego pegarlas en el papel.

En las siguientes semanas que tocaba el taller, les enseñaba a los niños las tarjetas, les explicaba el significado de aquellas que no conocían, y me definían aquellas palabras que sí sabían. Luego, elegían aquella palabra que más les había gustado, la pegaban y luego, si querían, hacían un dibujo en relación con la palabra que habían escogido. Cuando se iban con sus padres, entre ellos y yo les explicaba lo que habían hecho con el mural. Y como no, tanto padres como niños encantados, felices y agradecidos.

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¿Cuáles son las ventajas de tener un mural de las palabras bonitas en tu aula o tu rincón de ocio infantil?

1. Trabajas la educación emocional con ellos, la empatía y compartes su mundo interior. Ayuda, en muchos casos, a controlar la propia conducta (los niños se dan cuentan que dicen una palabra fea porque están enfadados o frustrados, van al mural conmigo y buscan la palabra bonita que en ese momento les gusta).

2. Los acercas al mundo de las palabras bellas, amplías su vocabulario, les motivas para adentrarse en el mundo del lenguaje, así como el de la significación, y sirve como iniciación a la lectura y escritura. Mejora la expresión y la comprensión, porque entre ellos van leyendo las palabras y se van diciendo lo que creen que significa, respetando así los turnos de palabra, los puntos de vista y la opinión de los demás.

3. Potencias su creatividad e imaginación: no solo haces pensar, permites poner en práctica e imaginar situaciones en las que se puede aplicar esa palabra (por ejemplo, ¿tú dices buenos días a los papás cuando te levantas?, ¿Cuándo fue la última vez que sonreíste? ¿Te gusta sonreír?).

4. Les haces partícipes de algo grande. Su autoestima y seguridad en sí mismo aumenta. Se sienten confiados para pintar lo que mejor saben hacer, lo pegan y todo el mundo puede ver su obra de arte. Que lo vean los padres, tíos, abuelos... y encima se lleven una enhorabuena, favorece su desarrollo afectivo y personal.

5. Es una herramienta para propiciar un adecuado desarrollo social entre iguales y con adultos. Además de compartir con los padres aquellas palabras que más les ha gustado, permite a los niños acercarse entre ellos, respetarse, contar sus historias y experiencias (aunque a veces se van por los cerros de Úbeda) y mostrarse tal y como son, con lo que saben. Para los niños más pequeños, supone una referencia clave ver a los niños más grandes, junto con la seño, hablar tranquilamente, leyendo, contando e imaginando historias sobre una palabra bonita... se quedan con la boca abierta, quietos escuchando y, aunque se limiten a asentir, lo entienden todo y hacerles partícipes de este proceso de interacción es muy importante para su socialización.

Como veis, es un recurso muuuuuy completo y además simple de elaborar. Y si a esto le añades el interés de los niños por todo aquello que fomente su curiosidad, interés y motivaciones... ¿qué más le podemos pedir?

Espero que os guste el recurso y me contéis si habéis hecho alguno parecido alguna vez, o si tenéis alguno ya diseñado, así como cuál es vuestra forma de trabajarlo con los peques.

Un beso de oposeño ⇝ 😘😘

martes, 23 de julio de 2019

Historias de ludoteca I

 Hola gente!!

Llevo tiempo sin escribir porque he pasado varios días con fiebre, dolor de barriga, vómitos... vamos, para tirarme a la basura jajajaja. Yo es que siempre pillo algo, y más donde trabajo.

Pero ya he vuelto y ¡con más fuerza! Hoy comienzo la saga "Historias de ludoteca" (Primera parte)


Estas historias son anécdotas, curiosidades, momentos... que vivo con los niños y niñas en el día a día de mi trabajo como monitora en una sala infantil.

A lo largo de mi vida como monitora de la ludoteca o "seño del otro cole" he podido comprobar varias cosas:

La primera: Cuando un niño quiere ir a hacer pipí, el resto quiere también hacer pipí (o peor aún, pipí y caca), aunque le hayas repetido cincuenta veces, diez minutos antes, si quería ir al baño.

La segunda: El juego simbólico es lo mejor que hay. Ahí compruebas lo que la niña capta de familia y amigos, lo que le interesa y motiva. Es, el alma del niño/a. Pronto haré una entrada aparte haciendo mención al juego simbólico y su importancia en la vida del pequeño/a.

La tercera: El "por qué" y el "no".... palabras favoritas.

La cuarta: El sueño de cualquier niño/a: dibujar y pintar con rotus.

La quinta: Para pintacaras: o frozen o spiderman.


Cada niño es un mundo, y a cada niño le gusta algo diferente, pero mayormente, suelen coincidir en estas cosas. Por regla general, cuando los niños/as llegan al mínimo de 0,85 cm, no se suelen quedar. El apego con sus padres es demasiado fuerte y la situación es similar a una guardería: los niños se sienten abandonados.

Una vez pasan esta fase, hay varios tipos de peques:

- Los más pequeños/as, que parece que no se van a quedar, pero se quedan y toquetean todo lo que hay a su alcance, y se meten en todos los fregaos de los niños/as más grandes.
- Los timidos/as, que se esconden detrás de sus padres o se quedan muy pegados a ellos, y entran lentamente. Por regla general, luego se sueltan y participan en todo.
- Los que quieren tirar la puerta abajo para entrar ya, y cuando entran ni se despiden de los padres.
- Los que me dicen todos los datos de los padres pero no me entero porque no tienen una buena pronunciación, pero son taaaan collejos/as. Entran siempre con una gran sonrisa.
- Los "niños/as grandes" que entran raspados con 1,10-1,20 (el máximo) y tienen la sensación de responsabilidad por ser los mayores de la ludoteca. Suelen ser más respetuosos/as y quienes disfrutan más de las actividades y los talleres.
- Los que entran con duda, y que muchas veces se quedan, y otras veces tengo que llamar a sus padres porque ni consolandoles en brazos se calman.

Luego está la autonomía, por ejemplo, a la hora de quitarse y ponerse los zapatos y los calcetines, ir al baño o realizar los talleres. Realmente, la edad suele ser lo de menos. La práctica de hábitos y rutinas, la estimulación temprana, la exploración y experimentación, el juego... pesan más que la propia edad. He visto niños/as con 2 años y medio quitarse los zapatos y niños de 4 años que no saben y se los he tenido que quitar yo. Todo es cuestión de ofrecer al niño la posibilidad de hacer las tareas por sí solo, dentro de sus capacidades.

En fin, en mi ludoteca siempre tengo una mezcla interesante de personalidades, todas ellas respetables, todas ellas únicas, y aunque no soy una seño de clase, la ludoteca es como una segunda versión de una clase, y me encanta poder formar parte de los niños de esta forma.

¡Seguiré con historietas de ludoteca!

Muchos besos de oposeñobeika 😘
 

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